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Nutrición y Cáncer: ¿Existen alimentos que nos ayuden a prevenir el cáncer?

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El término cáncer engloba un grupo numeroso de enfermedades que se caracterizan por el desarrollo de células anormales que se dividen, crecen y se diseminan sin control en cualquier parte del cuerpo.

Es una de las principales causas de muerte a nivel mundial. En 2018 hubo 19.2 millones de nuevos casos y 9,6 millones de muertes. En Chile, actualmente es la segunda causa de muerte de la población, luego de las afecciones al sistema circulatorio y cardiovascular, proyectándose que al final de la próxima década llegue a ser la primera.

Esto, se puede explicar debido a que el riesgo de desarrollar la enfermedad aumenta significativamente a medida que aumenta la edad, por lo que al menos el 40% de los nuevos casos en el mundo se diagnostican en personas mayores de 65 años. Y es precisamente en nuestro país que se ha presentado un cambio significativo en su estructura (envejecimiento poblacional), conductas y hábitos de vida no saludable, desencadenando un aumento de la morbimortalidad por enfermedades no transmisibles, tanto en aquellas consideradas agudas como en las crónicas.

Según el National Cancer Institute (NCI) existen factores de riesgo asociados al desarrollo de conductas o la exposición a determinados agentes, que pueden aumentar la probabilidad de padecer cáncer. Estos son la alimentación poco saludable, la inactividad física, la obesidad, el consumo de tabaco y de alcohol, factores ocupacionales y factores medioambientales.

¿Existen alimentos que nos ayuden a prevenir el cáncer?

Los componentes de la dieta pueden actuar en el proceso de carcinogénesis por su capacidad de regular la respuesta inflamatoria (por ejemplo el cáncer gástrico, de colon o recto se inician con un largo proceso de inflamación crónica), los niveles hormonales (cáncer de mama y endometrio son originados principalmente por factores hormonales), el metabolismo de carcinógenos, la apoptosis, la diferenciación y el ciclo celular, la formación de aductos, y de inducir o inhibir la metilación del ADN que dan lugar a alteraciones epigenéticas (influencia genética y ambiental en la expresión de un gen).

El mayor consumo fibra dietética soluble e insoluble se ha asociado con un menor riesgo de cáncer de estómago, colon, recto, y mama. Sus principales fuentes son los frutos secos, legumbres, cereales integrales, frutas y verduras.

Las vitaminas antioxidantes (Vitaminas C y E, Carotenos y Licopeno) reducen el riesgo. Sus principales fuentes son frutas (papaya, kiwi, frutos rojos, melón, sandía), verduras (brócoli, tomate, zanahoria, zapallo, pimentón, espinacas, tomate, berros, coliflor), aceites vegetales, de oliva y frutos secos.

Los Fitoestrógenos (Isoflavonas, Lignanos) presentes principalmente en la soja y en otras legumbres, semillas de linaza y vegetales, destacan por su efecto protector de salud cardiovascular y en diferentes cánceres hormonodependientes (mama, próstata y ovario).

Los minerales que se han asociado al riesgo de cáncer son fundamentalmente el Selenio (presente en pescado, carnes, vísceras y cereales) y el Calcio (presente en la leche y derivados). Diversos estudios muestran un efecto protector del calcio y los productos lácteos en el cáncer de colon y recto.

Los polifenoles incluyen una gran cantidad de compuestos de origen vegetal, presentes en legumbres, té verde, vino tinto, frutas y verduras de color rojizo y morado, cebolla, ajo, frutos secos, cacao, etc., con capacidad antioxidante. Algunos de los compuestos más estudiados son el epigalocatequin-3-galato (té verde), la curcumina (curry), y el resveratrol (uvas y frutos rojos).

Actividad Física

Ayuda a reducir los niveles de hormonas, como la insulina y el estrógeno, y de ciertos factores de crecimiento que se han asociado con el desarrollo y la progresión del cáncer.

Altera el metabolismo de los ácidos biliares, lo que resulta en una menor exposición del tracto gastrointestinal a estos carcinógenos sospechosos.

Reduce la cantidad de tiempo que tarda la comida en viajar a través del sistema digestivo, lo que disminuye la exposición del tracto gastrointestinal a posibles carcinógenos.

Se recomienda que los adultos y personas mayores realicen al menos 150 minutos (2 horas y 30 minutos) de actividad física aeróbica de intensidad moderada, 75 minutos (1 hora y 15 minutos) de actividad física aeróbica de intensidad vigorosa, o una combinación equivalente de actividad de intensidad moderada y vigorosa, todas las semanas.

Para los niños y adolescentes, las recomendaciones son de al menos 60 minutos (1 hora) de actividad física por día. La mayoría de los 60 minutos o más al día deben ser de actividad física aeróbica de intensidad moderada o vigorosa, y deben incluir actividad física de intensidad vigorosa al menos 3 días a la semana.

¿Existen factores alimentarios que aumenten el riesgo de cáncer?

La carne roja puede aumentar el riesgo de cáncer por su aporte de hierro orgánico (el cual aumenta el estrés oxidativo y produce un daño en el ADN) y las carnes procesadas (ahumadas, curadas, saladas o que contienen diversos compuestos químicos para su conservación) por el aporte de nitrosaminas ya formadas, así como de nitritos que intervienen en la formación endógena de nitrosaminas. La carne roja cocinada a altas temperaturas y en contacto con el fuego (a la parrilla) genera compuestos potencialmente carcinógenos, como las aminas heterocíclicas y los hidrocarburos policíclicos aromáticos.

El Alcohol, según la IARC está considerado como un potencial carcinógeno para el ser humano, a pesar de que los mecanismos no estén del todo determinados. Se atribuye el efecto a su principal metabolito, el acetaldehído, que tiene acción genotóxica.

El consumo de sal y alimentos salados se ha asociado consistentemente con el aumento de riesgo de cáncer gástrico. El consumo elevado de sal produce una irritación crónica de la mucosa gástrica e incrementa la proliferación celular y la colonización de Helicobacter Pylori y el daño que la infección crónica por dicha bacteria induce en la mucosa gástrica.

Miyoshi Shu Santander, Nutricionista, Master en Nutrición y Metabolismo. Universidad de Barcelona y Rovira y Virgili, Docente Facultad de Medicina UCN.

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